Tratamiento Dramático[Ver Detalle]

Una parte de mi vida es un drama que narra la historia de cuatro mujeres jóvenes, que se dedican a la prostitución. El conflicto se desarrolla en torno a la protagonista que tiene miedo de que su pololo se entere de su trabajo clandestino, debido que atendió a su jefe en alguna oportunidad. A su vez hay una conflicto en relación a su pequeño hijo, debido a que la hermana que acostumbra a cuidarlo no puede, por lo cual se ve en la obligación de llevarlo al departamento donde su hermana se encuentra trabajando.

El discurso manifiesto es la prostitución, la cual tratada con una mirada natural y espontánea se muestra de una forma alejada de los estereotipos y clichés que envuelven normalmente éstos temas, revelándose como una modalidad de organización compuesta por mujeres jóvenes quienes hablan de sus vidas, sueños y deseos. A nivel de discurso latente se traspasa una crítica a la sociedad como desigual, carente de oportunidades y no igualitaria, dado que existe una aparente sensación de cesantía o falta de trabajo. Por otra parte los temas referentes al cuerpo, sexo y sexualidad están muy presentes al igual que el tema del género, en que a través de los ojos de estas cuatro mujeres se muestra al hombre como ser inferior.

La estructura narrativa corresponde a tres actos, que se van uniendo en una línea de acción dramática. La lógica interna es de causalidad, la realidad es coherente y verosímil, narrada en un tiempo lineal. Los cambios vistos entre el principio y el final son pequeños, ya que si bien se devela la mentira entre los personajes, esto no provoca un cambio profundo. Los conflictos y obstáculos, son tanto internos como externos. Externos porque nos habla de una sociedad e internos por los conflictos personales que se van desarrollando a medida que avanza la historia.

El personaje principal es Camila, una mujer joven de unos 24 años aproximadamente, del segmento socioeconómico bajo, sin embargo, sus características físicas, psicológicas, culturales, nos señala que proviene de una clase social más alta. Es madre soltera, vive con su hermana y su hijo y se dedica a la prostitución. El personaje secundario más relevante es Coni una mujer joven de 21 años, que trabaja como prostituta desde los 17 y se presenta dentro de la película como la cómplice y amiga de la protagonista. Es de clase social baja, tiene un hijo el cual no vive con ella y considera firmemente que ser prostituta es como cualquier trabajo, sin embargo, es la que más destaca la idea de que la prostitución es sólo un proceso de su vida que se va a ir modificando con el tiempo. Nicole, es otra de las compañeras de Camila, tiene aproximadamente unos 23 años, también tiene un hijo y no presenta conflicto aparente con el hecho de ser prostituta. Panchito es el hijo de Camila, tiene dos años aproximadamente y actúa como movilizador de acciones del resto de los personajes. La hermana de Camila, es un personaje que representa la opción que también podría haber tomado su hermana. Ella es profesional, actualmente se encuentra cesante, en busca de trabajo. Ella es la encargada de cuidar al hijo a su hermana, mientras ella trabaja. No cuestiona el trabajo de su hermana, más bien la apoya. Esta mujer tiene unos 28 años aproximadamente y su nivel socioeconómico es medio bajo, debido a su condición de cesante, pero al igual que su hermana se nota que provienen de familias de clase social media.

Es espacio principal de la película es el departamento en el cual atienden estas mujeres, el cual se presenta como arbitrario, ya que genera tensiones al ser vigilado por carabineros; aquí se nos muestran las historias y personalidades de éstas mujeres, justo a sus deseos y conflictos. Otros lugares que se muestran son el departamento de Camila y la Galería Imperio.

Tratamiento Audiovisual [Ver Detalle]

Una Parte de Mi Vida se registra en HD, usa una relación de aspecto de 16:9, es en color y tiene sonido.

Con la elección de un lente normal y una decisión purista en la imagen, sin uso de zoom, juegos de foco ni ángulaciones de cámara, Una Parte de mi Vida se desarrolla a través de una serie de planos largos en movimiento, que retratan en primeros planos y planos medios un día de la vida de Camila, su protagonista. Al margen de las tomas individuales de Camila se usa mucho plano conjunto para dar cuenta de los tiempos de espera laboral de los personajes, momentos en los que generalmente se retratan a las mujeres juntas conversando. Los movimientos de cámara se realizan en mano y el punto de vista de la cámara sigue las líneas desarrolladas por el cine verité o free cinema, acercándonos al personaje y disminuyendo la distancia entre la realidad filmada y la realidad histórica, haciendo subjetivo el punto de vista e imbuyéndolo explícitamente de la intención de la mirada del realizador. Así mismo, se integran una serie de movimientos descriptivos de la acción del personaje con planos secuencia, estos últimos, ayudando a instalar la tensión dramática y al personaje principal.

El estilo es simple pero marcado, y se acompaña de una opción de audio ligado al uso de sonido directo, sin usar banda sonora ni efectos. Los diálogos son de marcada importancia para construir los personajes y dar cuenta de sus mundos y particularidad.

Se usa montaje paralelo para unir los eventos del día en la vida de los personajes e imágenes de quien creemos es la protagonista en la vida real, quien se encuentra mirando de frente a cámara en un plano medio, sin maquillaje y con un look que indica una cierta naturalidad extra-fílmica (o al menos, un tratamiento audiovisual que lo sugiere). A nivel micro, al interior de las secuencias y escenas que dan cuenta de la historia de Camila y sus colegas, se usan cortes directos sutiles que se invisibilizan debido al flujo y movimiento de las tomas, potenciando la fluidez de la historia y aportando al desarrollo de los hechos.

La iluminación tiene un corte naturalista que apoya el realismo de las escenas, el cual por momentos ocupa leves contraluces producto de las zonas de sombra de la locación. El vestuario no es estilizado, potenciando la verosimilitud y el realismo del mundo diegético, solamente usándolo como recurso con el fin de apoyar la construcción de personaje, a través de trajes de sex shop que utilizan algunos de las personajes. El arte al igual que el vestuario, es realista con matices cuasi documentales, recreando de manera simple y con pocos recursos los espacios en que se desempeñan las protagonistas.