Tratamiento Dramático[Ver Detalle]

Ultramar es un drama que narra la historia de Tomás, que ha llegado a la playa esperando reunirse con sus amigos. Al no lograr encontrarse con ellos, se topa con Lisa, a quien conoce por ayudarle a cambiar una rueda. Ella le pide que la acompañe a hacer un “trámite corto”, que es ir a ver a su padre y entregarle una carta de su fallecida madre.

Los temas que toca la película son la juventud en tránsito, la inacción o la acción improductiva y la soledad. El discurso manifiesto que se traspasa en la película es la juventud “perdida”, sin un rumbo preciso. El discurso latente habla de la dificultad de la vinculación y comunicación.

La estructura narrativa de esta película es un retrato en el que se cuenta una parte de la vida de dos personajes que se encuentran. No hay un cambio en la situación planteada entre el inicio y el final de la película y su final es abierto. La línea de acción es no dramática, la lógica interna es la casualidad, la realidad presentada es coherente y la temporalidad no lineal, dado que no sigue una línea temporal identificable. El protagonista no tiene deseos ni motivaciones, sin embargo, Lisa sí tiene una motivación que tiene que ver con lo que ella debe resolver con su padre. Los conflictos y obstáculos que se desarrollan son internos.

El protagonista es Tomás, un joven de aproximadamente 25 años, que conoce a una joven en la playa. Lisa es una joven de aproximadamente 22 años, que al parecer tiene un conflicto familiar no resuelto con su padre y una emocionalidad no desarrollada. Si bien ella tiene un motor, que es el encuentro que va a tener con su padre, Tomás no tiene deseos concretos, se deja llevar por la situación. Ambos son de estrato socioeconómico medio-alto.

Las locaciones utilizadas principalmente son la casa en la playa y los entornos playeros. Estos espacios tienen un protagonismo pasivo en la historia, es decir, existen en función de lo que se retrata.

Tratamiento Audiovisual [Ver Detalle]

Ultramar es una película grabada en DVcam, con color y sonido, en un aspecto de 16:9.

En la escala de planos hay muchos planos generales, planos americanos y planos conjunto, que permiten visualizar tanto el paisaje como a los personajes. Nótese que dentro de las composiciones hay un una gran preferencia por la presencia del protagonista dentro del cuadro, ausentándose raramente de la imagen. Si bien la cámara en mano está presente dentro de la película, tiende a usarse para ejecutar planos fijos ausentes de movimiento, que delatan la cámara en mano por los vagamente perceptibles movimientos erráticos del pulso del camarógrafo. De esta manera, la norma general dentro de la propuesta es la contemplación por medio de estos planos carentes de movimiento, no obstante, hay planos móviles, que se utilizan principalmente para describir trayectorias o acciones.

En el ámbito sonoro nos encontramos con el uso de música en un lugar muy específico de la película: una canción ayuda a mostrarnos una secuencia capitular, que pone agilidad a la narración debido a su desarrollo de variadas acciones en diversas locaciones con rapidez. Respecto a las voces, aunque escasas, sirven para entregar información, caracterizando ocasionalmente a algunos personajes. Un caso notable es la voz grave y formal del padre religioso en la mesa. El resto de los elementos sonoros son entregados por el sonido directo, que apoya, en forma verosímil, la acción mostrada en la imagen. No obstante, este sonido directo también se usa muchas veces para propinar una atmósfera sonora a la imagen, que da cuenta, mediante el fuera de campo, de las cosas que rodean al personaje (por ejemplo, en la estación de buses, el cuadro se queda en todo momento con el protagonista, pero escuchamos las conversaciones y motores de los buses que hay en el lugar).

Respecto al montaje, hay una preferencia por el movimiento de personajes dentro del plano, existiendo un escueto montaje invisible. Por otro lado, el montaje delata dos tipos de transiciones: el corte directo, brusco, que cambia drásticamente el ambiente sonoro; y el corte a negro, que enfatiza la acción fuera de campo, pues continúa con sonido directo. Hay un uso extensivo de planos de larga duración, lo que, lógicamente, refuerza la propuesta contemplativa de la película. En esta película se observa una alta fragmentación espacial, pues se pasa de una locación a otra sin claridad de las relaciones o la continuidad espacial. De tal manera, lo que enhebra los espacios es la consciencia del protagonista. En el tiempo ocurre lo mismo, existiendo un extensivo y marcado uso de elipsis y saltos temporales.

La iluminación es de corte naturalista, denotada por fuertes contraluces y claroscuros que se exhiben por las frecuentes locaciones exteriores dentro de la película. Por otro lado, el vestuario y el arte sirven para generar verosimilitud en los personajes y su realidad, en donde abundan los accesorios y ropa playera.

Respecto a la imagen, hay un juego de colores, observándose a menudo azules y naranjos en los exteriores, cálidos y verdes en interiores. Esto viene a enfatizar la separación entre cada segmento espacio/temporal dentro de la película.