Tratamiento Dramático[Ver Detalle]

Manuel de Ribera es un drama que narra la llegada de Manuel a una isla que ha recibido por herencia y su intento por llevar gente a vivir y trabajar en ella, para hacer de un espacio inhóspito por naturaleza, uno de convivencia humana. Ante la negativa de muchos y la partida de unos pocos a los que ha contratado como ayudantes, su objetivo se ve frustrado.

Los temas que aborda esta película tienen que ver con el desempleo, la precariedad, la sobrevivencia, el abandono, la soledad, y lo fundacional. El discurso manifiesto que se traspasa dice relación con la dificultad de instalarse como individuo en un espacio natural que es hostil, sin el colectivo como apoyo. El discurso latente de la película habla de la conquista, del proceso de civilización, de la diferencia entre naturaleza y cultura y el viaje que implica transitar de una a otra.

La estructura narrativa de Manuel de Ribera responde a tres episodios en la cual no hay un incidente incitador ni un clímax (aunque si hay un clímax de la relación entre Manuel y Rodrigo que es conducente a la resolución de un pequeño conflicto presente en el tercer episodio). A su vez, entre el inicio y el fin de la película hay un pequeño cambio de valor, es decir, un pequeño cambio entre la situación inicial y final. El protagonista es activo y tiene un fuerte deseo que es “fundar” o “poblar” ese espacio natural que le han dado, para lo cual busca aliados en su aventura. Los personajes tienen deseos y motivaciones. Los conflictos que hay entre personajes hacen que la historia avance. También hay conflictos externos que tienen que ver con el entorno natural. Los obstáculos, a su vez, también son externos.

El protagonista de esta historia es Manuel, un hombre de aproximadamente 50 años que viene de Santiago y ha recibido una isla en el sur de Chile como herencia de su ex patrona que ha fallecido. Es un hombre de estrato socioeconómico medio que intenta llevar a cabo su aventura fundacional. Rodrigo, es un joven de extracción humilde que trabaja para Manuel como botero, ayudando, de esta forma a su familia. Los personajes secundarios, son un colectivo de potenciales trabajadores, personas humildes, del campo, de estrato socioeconómico bajo, que viven en la zona. Las prostitutas a su vez también son personajes secundarios importantes, ya que aportan la mirada femenina, de contención.

Las locaciones principales son los entornos naturales de Calbuco, una isla, el continente, el campo y un bar. En general estos espacios tienen un protagonismo arbitrario en relación a la narración, es decir, el espacio en sí es definido como obstáculo del conflicto pero no detonante del conflicto que se desarrolla: la dificultad de encontrar agua y la lejanía existente con el pueblo.

Tratamiento Audiovisual [Ver Detalle]

Manuel de Ribera es un largometraje de ficción, grabado en HDV, con color y sonido, en un aspecto de pantalla de 16:9.

Hay un uso variado de los planos, los planos generales sirven para dividir los episodios narrativos, los planos medios se utilizan para realizar seguimientos, los primeros planos muestran las interacciones y los planos detalles dan cuenta de partes de la naturaleza. Sobre los movimientos de cámara, estos son escasos (paneo, dolly, travelling), presentando importancia la cámara en mano que se utiliza para seguir a Manuel y observar las interacciones entre personajes.

El sonido directo da cuenta de la preponderancia de lo ambiental (el mar, aves, etcétera), el cual se complementa con ruidos que sirven para dar protagonismo a la naturaleza dentro de la película. Las voces, si bien son nítidas, poseen una inteligibilidad relativa, pues tienen un marcado acento sureño, lo cual ayuda bastante a la caracterización de personajes. La música se hace presente de manera diegética, dada por radios, las cuales además brindan características culturales de los personajes y su entorno.

Si bien hay un decoupage dentro de cada secuencia, se observan planos de larga duración, los cuales tienen el fin de desarrollar una atmósfera psicológica, mediante el paso pausado del tiempo y los silencios dados por la ausencia de diálogos. Por otro lado, hay fuertes elipsis que se manifiestan a través de cortes de imagen y sonido, las cuales a veces pueden verificarse seguidamente en una misma escena.

Respecto a la iluminación, hay un uso de luz suave, que sirve coherentemente para las condiciones climáticas que se dan en el contexto de las historia, no obstante, también sirve para enfatizar una incipiente atmósfera psicológica. Los interiores se manejan con luz cálida, el cual tiende a ser dado por una fuente de luz diegética (como el fuego). El vestuario es realista, mostrando chalecos, chaquetas de cuero, cortavientos, abrigos, y otros, que permiten apuntar a un contexto geográfico al sur de Chile. En el arte presente en la película está de acorde a las locaciones, respaldando la caracterización de las mismas, originando así una propuesta realista dentro de esta dimensión audiovisual. En la paleta de colores hay un predominio de los grises y colores terrosos. Esto viene a instalar fuertemente dentro de la imagen la presencia del contexto natural en que se encuentran los personajes.