Tratamiento Dramático[Ver Detalle]

Adán y Eva es un drama que se va construyendo a partir de un entretejido de creación y recuerdo. Contada a partir de una pareja de jubilados que sentados o dispuestos en la escena de una forma poco activa (como símil a estar sentados frente a una televisión viendo como la vida pasa) se van preguntando constantemente que pasó y porqué no pudieron cambiar el mundo. Las respuestas se van develando a medida que van recordando un pasado que los obligó a callar por miedo y un presente que no los deja en paz, rodeado de culpas.

El discurso manifiesto “dedicado a los jóvenes muertos” nos habla de los jóvenes que murieron y a jóvenes que les mataron sus sueños y sus ganas de cambiar el mundo. Esto queda constatado en una generación que tuvo que callar para seguir viviendo, situación que hoy repercute profundamente en sus vidas. Como discurso latente está presente el miedo a pensar diferente, debido a la fuerte represión provocada por el golpe de estado. Este trauma social es tan fuerte que limita los sueños y deseos de transformación. Por otra parte, encontramos un discurso que tiene que ver con la religión, el pecado y la culpa, que es utilizado como un elemento que castra aún más a la sociedad, provocando una sensación de inmovilidad. También se toca el tema del erotismo el cual refuerza la idea de la represión que ejerce una sociedad católica, a nivel psicológico y en variados ámbitos, como el sexual.

La estructura narrativa de la película se construye en episodios y la realidad presentada a través de estos es de corte incoherente ya que tiene muchos factores psicológicos y surrealistas que subvierten las nociones del realismo. La temporalidad no es lineal, sabemos que hay día y noche y también que transitan por estaciones del año, sin embargo no sabemos bien cuánto tiempo transcurre, ni si son actos sucesivos, considerando además que se mueven en dos mundos casi paralelos. Los obstáculos y conflictos de los personajes son externos e internos. Son externos porque tienen que ver con una sociedad reprimida ante un sistema, y son internos, porque el trauma manifestado logró cavar hondo hasta llegar a un nivel profundo en la psiquis humana limitando a los personajes a ser pasivos y conformistas ante su futuro, a silenciar sus sueños y formas de pensar.

Los personajes son Adán, hombre jubilado de unos 65 años aproximadamente que es profesor de música y Eva, mujer de Adán, jubilada de unos 60 años aproximadamente, también profesora de música. Ambos viven en una casa en un lugar tranquilo, cercano a la naturaleza. Son de clase media y no poseen muchos bienes materiales, más bien, se construyen mediante el recuerdo de un pasado que fue duro y doloroso.

Las locaciones principales son el interior de la casa, donde pareciera que solo existiera un par de sillas, una televisión y un set teatral que alberga los recuerdos. Como espacios secundarios, tenemos el exterior de la casa, con harta vegetación (que nos sugiere el sur de Chile,) y un lugar cercano a la casa que parece un bosque.

Tratamiento Audiovisual [Ver Detalle]

Grabada en mini DV, esta película cuenta con un aspecto de pantalla de 16:9. Posee sonido, color y algunas secuencias en blanco y negro, que se utilizan para establecer diferencias entre el mundo real y el mundo interior de los personajes.

En la escala de planos hay uso preferente por los planos de mayor tamaño, destacándose los planos generales y planos medios. Aún así, se observan todos los tamaños de planos, los cuales se usan a menudo expresivamente para manejar la tensión dramática. Respecto a la cámara, hay movimientos que se presentan preferentemente durante los intermedios entre diálogos, específicamente tilts y paneos, que suaves y lentos y en una escala de planos muy cerrados, sirven para describir las actividades de los personajes. Aún así, domina la ausencia de movimientos, siendo mayor el número de planos fijos, lo cual apoya esta propuesta contemplativa. Por otro lado, hay un uso narrativo de los ángulos de cámara para ocultar información, cosa que ocurre, por ejemplo, cuando Adán y Eva observan sus recuerdos, siendo mostrados estos personajes de espalda en un plano medio picado.

En la dimensión sonora nos encontramos con sonido directo que se conjuga en torno a otros elementos. Por ejemplo, hay uso de música incidental y diegética para brindar una atmósfera surrealista, presentándose ésta principalmente dentro de las secuencias que representan los recuerdos y/o imaginación de los protagonistas. Esto lo presenciamos cuando Adán da a conocer su visión sobre la “mujer de esfuerzo” en una escena donde vemos a una atractiva joven realizar un striptease acompañada de una banda sonora de jazz que acentúa su sensualidad. En este sentido, la música si bien refuerza la narrativa brindando ambiente, también refuerza el valor emocional en la escena. También hay uso de efectos sonoros para denotar narrativamente el fuera de campo, como ocurre en la secuencia inicial, donde escuchamos las explosiones, balazos y aviones volar, o la lluvia que se oye cuando se entrega un premio a Eva. Por otro lado, hay un uso narrativo de los ruidos, siendo utilizados para reemplazar la banda sonora, como ocurre con la trutruca que funciona para ocultar un texto específico de Eva, o también para caracterizar personajes, cosa que ocurre ante la aparición de Dios, brindándole solemnidad. Las voces son perfectamente inteligibles, lo cual enfatiza la idea de los diálogos como principal fuente de información, denotando un uso narrativo de los mismos. Las voces también poseen una función rítmica, pues están dotadas de una entonación melódica la cual sirve para reforzar una cierta tendencia poética dentro de la película, dada por el surrealismo explícito en ella.

Respecto al montaje, si bien existe un desglose de planos, hay una preferencia por los planos de larga duración, los cuales, no desarrollan movimiento de personajes en escena o cámara, quedándose gran parte del tiempo reducidos a un solo espacio dentro del plano.

El arte genera coherencia con respecto a los personajes, que viven en un mundo apartado con características aparentemente rurales, sumidos en sus pensamientos y recuerdos, intercalándose con realidades oníricas, las cuales se distinguen por el trabajo de puesta en escena (presentándose con un fondo negro). El arte trabaja narrativamente usándose para administrar información, como ocurre con la utilería presente en ambas realidades, la cual presenta simbolismos (las cajas de miel, el pescado tiene una mujer, entre muchas otras cosas). El vestuario es también coherente con la realidad de los personajes, siendo estos identificables por su género, edad y estatus. La iluminación enfatiza los claroscuros, dando una alta diferencia entre las zonas oscuras y claras, enfocándose en los personajes y la acción. Si bien se utiliza en forma realista, también hay un uso expresionista de ella, pues al final de la película se tiran proyecciones de imágenes sobre los personajes.

Respecto a la imagen, hay uso de alto contraste, que se ve notablemente en las secuencias oníricas. Este uso profundiza la separación entre el fondo y los personajes, enfatizando la idea de que esta es otra realidad. Por otro lado, hay un efecto de post, que es un aura que se da en las zonas que poseen mayor luz lo cual acentúa lo onírico de las situaciones.